Una Donatada no es, ni más ni menos, que una idea loca, provocadora, impulsiva, disruptiva, y la mayor parte de las veces, carente de sentido… pero que, mientras va tomando forma en tú cerebro te transporta a un estado de felicidad, entusiasmo y excitación gratuitos comparable al que puedes sentir al rellenar un boleto de lotería primitiva. ¿Y si me toca? resuena en tu cabeza.

Siendo sinceros el viaje de endorfinas naturales dura décimas de segundo, pero es el tiempo suficiente para que las emociones asociadas a este estado perduren un poco más, provocandote una pequeña sonrisa mientras observas al lotero gestionar tú boleto.

Así surgió el nombre:

Allá por el año 2004 yo montaba en moto de campo los fines de semana y guardaba la moto en la parcela que tiene mi suegro Laureano situada en la rivera del río Jarama a la cual se accedía a través de caminos de tierra en muy mal estado y en muchas ocasiones llenos de barro.

Por aquel entonces, mi suegro trabajaba como jefe de chapistas en un taller, donde fue a parar un coche que meses atrás había sido robado, durante ese periodo la aseguradora cerró el expediente dando por perdido el vehículo e indemnizó al dueño. Harto y cansado de ensuciar y deteriorar mi coche familiar para mis escapadas, embauqué a mi suegro en la adquisición de este coche, un SUV de baja gama que solucionaría mis problemas, un “TATA TELCO SPORT”… ¡Era perfecto!

Todos me advertían que el coche no merecía la pena, aún así, y tras muchos esfuerzos y gestiones burocráticas, conseguí el coche a un precio razonablemente barato. Tras gastar algo más de dinero y tiempo en ponerle a punto, comencé a utilizarlo para ir al campo a disfrutar de la moto.

Desgraciadamente ese gran potencial que yo vi en el coche, poco a poco se fue desvaneciendo; empezó a dar todo tipo de problemas, árbol de levas roto, solo funcionaban 3 de los 4 cilindros, arrancaba muy mal y en frio era un dolor, los amortiguadores eran de juguete, se balanceaba como una guagua vieja. Una noche fui a tirar un sofá a un punto limpio, de vuelta a casa en una rotonda que pasa por encima de la M40, había gravilla en el asfalto y el coche empezó a derrapar como si estuviese en un rally, contra volanteé un par de veces y conseguí hacerme con el control; estuve a punto de caer desde lo alto de una rotonda a la autovía M40. Esa misma noche, cuando llegué a casa aún con el susto en el cuerpo, decidí poner el TATA a la venta.

Entre mi mujer y yo le pusimos nombre a toda esta experiencia, la llamamos hacer una “TATADA” lo que con el tiempo, ha derivado en “DONATADA” siguiendo el patrón nominativo de mi filosofía.

En esta sección pretendo reunir todas las Donatadas y las que vosotros queráis enviarme con el único fin de compartirlas sin ánimo de lucro, altruista por si a alguien le pudieran servir.

Las ideas tienen los “dones” de combinarse, transformarse y hacer que descubras otras que antes no veías. ¡Jamás tires una idea!, anótala y guárdala, algún día se combinará con otras.

Siempre que alguien nos cuenta una idea, nuestra mente se pone en modo juez esto implica que desde el primer momento empecemos desde la lógica negativa a buscar las debilidades, las desventajas, la crítica, la precaución en lo que nos están contando; en definitiva juzgamos, con todas las implicaciones que ello conlleva.

Los Seis sombreros de pensar, autor: Edward De Bono

La acción correcta es escuchar con atención y respeto lo que nos están contando y dejar que esa idea cree nuevas conexiones neuronales en nuestro cerebro.

Antes de leer las donatadas es absolutamente obligatorio hacer el gesto de quitarse el sombrero negro de juez.

¿Te has quitado el sombrero?